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Nuevo Blog.

Visiten mi nuevo blog: Mi casa vuela.

Este es un cuento que escribí en el curso de redacción, me pareció interesante y no se cómo me salió romántico o algo así; de veras, no fue mi intención. En fin, la intención verdadera fue terminarla lo antes posible par salir del salón. Rajen como les dé la gana.

Era la segunda llamada que se hacía a los pasajeros de Iberia. Alejandra se había hecho tarde para llegar al aeropuerto, pero aún estaba a tiempo. El vuelo se dirige a Madrid, lugar que le trae recuerdos de su niñez, aunque son unos pocos se hacen muchos con los que tiene de otros países en los que ha estado. Su padre es un distinguido diplomático peruano y por su trabajo ha viajado mucho alrededor del mundo, por temporadas relativamente largas, junto a su familia. Su madre es una enfermera que trabaja en Perú y que se hizo colaboradora de la Cruz Roja por el trabajo de su esposo. Ale nació en Portugal y su hermano en Canadá. Ambos han estudiado en reconocidos colegios de todo el mundo, de los mismos que se retiraban tan pronto como su padre debía emprender otro viaje. En muy pocos lugares se ha quedado por más de un año. En Alemania estuvo apenas cuatro meses mientras que en Grecia vivió por más de un año y medio. Mis recuerdos son muchos, pero cortos. Son también eternos, así como lo que he aprendido de ellos.

 
Escuchaba la tercera llamada mientras se dirigía al avión. Tranquila al fin, Ale se sienta y se acomoda en el asiento 57 que estaba junto a la ventana. Llegaría a España en siete horas desde Estambul luego de las escalas en Italia, Alemania y Francia. Su cabeza estaba recostada sobre la luna que le dejaba ver el cielo, sus ojos marrones divisaban las vivas luces de las calles Europeas mientras adormecía el tiempo compadeciéndose de Quentin en una novela de Faulkner. Dejó el libro un momento y cambió la música de su ipod. Colective Soul le sonaba lento y la cambió por alguna de Jack White. Recordaba las conversaciones que tenía con su padre, cuando niña, cada vez que debían partir hacia otro país.
–¿Por qué nos vamos, papi? ¿Tienes que trabajar en otro lugar? –preguntaba triste.
–Sí, hijita. Tengo que trabajar en otro lugar –asentía su padre–. Allí tendrás nuevos amiguitos con los que juegues.
–Pero ya tengo amigos aquí. No quiero cambiarlos papi, quiero quedarme. ¿Por qué no puedo hacerlo? –volvía a preguntar inocentemente con rebeldía.
–Ale, eres muy niña aún. Todo esto pasará pronto. Cuando seas mayor ya no tendrás que cambiar tus amigos. –respondía siempre.
“Cuando seas mayor”. Esa frase se repetía en su mente mientras recordaba algunas de tantas difíciles conversaciones. “Ya soy mayor, por fin”, se decía sintiendo un vacío en sus palabras. Hace dos años que vivía sola en Turquía y notaba que la vida se le complicaba más. Conversaba con gente de varios países y cuando le preguntaban de dónde era no tenía palabras para definir su identidad. Se sentía lejanamente peruana y por sus padres conocía en palabras mucho de este país. Escuchaba del majestuoso Machu Picchu en Cusco y de las ruinas de Chan Chan en Trujillo, del delicioso arroz con pollo y el picante ceviche, platos que recién había probado hace un año mientras estuvo solo de pasada por Perú. Te diré que he nacido en Portugal, pero toda mi familia es peruana. He vivido en tantos países en el mundo como amigos he hecho en cada uno de ellos, a los que sé que nunca volveré a ver. Sin embargo, diría que soy peruana, aunque no he estado por más de una semana en Perú, por el sentimiento que mis padres me han trasmitido, pero sabrás que ésas son ideas que puedo ir olvidando, pero no. ¿Tú qué dirías? ¿De dónde crees que soy?

En Madrid tenía que contactarse con Marita Prieto. Ella era una amiga de su madre que fue también colaboradora de la Cruz Roja, ahora se dedica a la venta de libros, tiene una librería conocida en la calle Recoletos. Ale leía mucho. Había desarrollado una fuerte pasión por la lectura y le encantaba la idea de trabajar con Marita pues tendría a su alcance muchos libros que siempre quiso al menos ojear y que ahora estarían completamente a su disposición. Imaginaba leer las novelas de Camilo José de Cela y ver las novelas que no encontró en librerías turcas de Saramago. La lectura, en verdad, cambió mi vida. Mis ratos libres y de soledad los acompañaba con libros, ellos fueron mis verdaderos amigos en un principio. Ahora, soy más feliz que en esos tiempos.  Llegó a tierra española con mucha energía. El tiempo que descansó en el avión había sido reconfortante para ella, así que tan pronto como arribó buscó emocionada la dirección que tenía en manos. No se sentía intrusa porque había estado algún tiempo en España. Conocía la forma de vivir y pensar de la gente lo suficiente como para sentirse bien. El frío de la mañana era congelante. Apenas su cuerpo se calentaba por la caminata que había emprendido hace ya tres cuartos de hora y por un abrigo largo que le había regalado su padre. Decidió tomar un Espresso en Starbucks. En cada sorbo recordaba esos tiempos en los que había asistido a escuelas españolas, lo estrictas que eran las monjas que las cuidaban y las travesuras que hacía con sus amigas; otro colegio en el que había estado, ya adolescente, era mixto y de él solo recordaba a un chico: Polo Suárez. Se había enamorado, pero no tuvo tiempo para expresarlo; sabía que nunca más lo volvería a ver si no es por azares de la vida. Luego de terminar todo el líquido de la tasa dejó de lado los recuerdos que sabía le hacían daño.   

caminando
Siguió caminando. Mi llegada a España fue importante en mi vida. Allí me pasaron muchas cosas lindas. Empecé alquilando y vendiendo libros en una librería de Madrid. Poco a poco comencé a vivir experiencias que no las había vivido antes, ni siquiera las hubiese imaginado. Fue lindo, es verdad.
Ale encontró la casa de Marita. Vivió en su casa por un tiempo hasta que pudo rentar su propio departamento. El trabajo en la librería había resultado mejor que lo que imaginaba. Conocía a mucha gente, como ella, apasionada por las novelas y cuentos; conocía a muchos escritores que asistían a presentaciones de sus libros en la librería. Se involucró mucho en el tema.  Un día observé que terminaba de leer un libro muy viejo. Me llamó la atención así que sin reparos pregunté:
libreria

–¿Tienes algún libro que esté viejo y que me lo puedas regalar?
–Nosotros no regalamos libros, discúlpeme –respondió con una voz temerosa.
–Pero un libro viejo nadie lo va a comprar. Estaría en vano en el estante, sería un libro desperdiciándose –argumenté provocándola.
–Lo siento, pero no es política de la librería regalar libros por más viejos que sean. Para ser fáciles de comprar están a un precio muy reducido. Cuesta casi nada –dijo pensando que me callaría.
–Con todo el respeto, sus palabras suenan mal. ¿Se imagina usted escribir un libro, poner en él todo su esfuerzo, quizás haberle dedicado parte de su vida en hacerlo, para que alguien le diga luego que no vale nada? –respondí–. Dicen que escribir es una de las cosas que debe hacer el hombre para trascender en la vida. Entonces, un libro vale mucho, más que el precio que le ponen. Escribir es rescatar nuestra vida –dije finalmente.
Le pregunté su nombre. Me llamo Alejandra.

Esa conversación cambió mi vida. Hoy me dedico a la escritura y comprendo la indignación de ese joven, también escritor, al decirle que un libro no valía nada. Y sí, escribir es rescatar nuestra vida. Llegué a conocer mis raíces peruanas, mi cultura y mi gente, a la que no hubiese conocido si no fuese por este oficio. A Perú le he dedicado un libro y eso me hace feliz. Si dije que la lectura cambió mi vida, la escritura cambió mi manera de verla. Aprendí que escribir es como contar estrellas en un cielo despejado, es un pasatiempo interminable, gratificante y bonito. Y todo gracias a mi esposo, ese joven que conversó conmigo hace un buen tiempo, mi querido Polo.

Otra vez

Ohh! dejé de postear hace algún tiempo. Me dediqué enteramente a la universidad, así que ojalá no salga con notas bajas jaa! Ahorita estoy cansado y me da un poco de flojera escribir, pero me entretengo.

He conocido a mucha gente en todo ese tiempito. Me reclutaron para ser “corresponsal” en una revista de publicidad, fuimos parte de una campaña de difusión para la ONG Asociación Adulto Feliz en el curso de persuasión con Marita (genial), hicimos un fotomontaje en el curso de lenguaje de medios… muchas cosas. También conocí a la Carmen Sandiego peruana jaaa! -”qué lelo”, como diría- en la reunión en casa de Heidi con Marita y más compañeros de la clase.

En fin, parece que regreso a escribir ohhhh! sí, y a tratar de recuperar el tiempo perdido. Así que ya estaré posteando. Hablamos!

Miren, algunas cosas que hacía cuando comenzaba a usar Photoshop. Sé que mucha gente hace estos efectos, tal vez sea algo básico; sin emabargo, nunca se pierde el interés de hacer de lo simple algo más complejo. Hacia eso voy. Creo… ja!

Toffi, Alonso y yo jugando cartas contra nosotros mismos. Jardines de la PUCP. (efecto vintage)

Yo mirándome a mí mismo. Je,je.

August Zachrisson decidió hacer el dibujo más grande del mundo. Utilizando como herramientas un maletín con un GPS dentro y los servicios de DHL obtuvo el resultado esperado. Dirigió el maletín con coordenadas específicas al rededor del mundo, 62 países en total y 55 días de duración, de modo que en el mapa en que se visualiza el recorrido se dibujara la figura de una persona. El siguiente video nos da una idea de esta tremenda empresa.

Blu’s Muto

Blu es un artista que plasma su arte en la calle. Encontré una de sus animaciones hechas en paredes utilizando la técnica del stop-motion. A simple vista parece una forma de expresión de arte como muchas, y en verdad lo es, sin embargo el trabajo que implica hacer este corto implica tambiién muchísima dedicación y una perfecta organización en la realización. Es una combinación de técnicas -stop-motion, graffitis, planos- las que usa para contarnos esta historia abstracta la que la hace más interesante. Se trata, pues, de una pieza de arte poco convencional y muy bien hecha. Júzguenlo por Uds mismos.

Blu tiene un blog, en él pueden ver otras de sus piezas de arte: Blu’s blog

Fuente: Cyanices

Leyendo blogs me enteré de una historia interesante. Alonso Álvarez es un joven mexicano de 24 años ganador del premio Special Cannes 2008, organizado por Short Film Corner de Cannes y Yotube. Su corto, fue escogido entre un total de 1.831 cortos que participaron en el concurso.

Como él mismo lo dice, se encuentra muy sorprendido por el premio. Irónicamente, cuenta que había sido rechazado de muchas escuelas de cine en México, sin embargo no había perdido las ganas de producir cortos. Así, con apenas unos 2,500 dólares logró realizar el corto que mandó al concurso. El corto de llama “Historia de un letrero”, y trata de un publicista -aunque no es explícito- que ayuda a un mendigo en la calle. No posee un diálogo complejo, el juego de planos le da expresividad y la músicalización es perfecta. Dura poco menos de cinco minutos, pero el mensaje es muy emotivo y reflexivo.

Acá les dejo el film. Mírenlo, no demora mucho y les aseguro que les parecerá interesante.

Fuente: Isopixel

Al parecer hoy será un día sin dolor de cabeza. Al fin me levanto luego de haber estado en mi cama pensando y jugando. Por la manera en que me siento ahora puedo descartar la supuesta infección que sospeché antes de acostarme, eso es bueno.

Me siento muy bien y creo que todos los sábados son así por una sencillísima razón: los viernes son mis días más pesados dentro de la semana. En efecto, esos días tengo clases desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, seis horas seguidas con las que tengo que lidiar, para colmo, en el mismo salón, y luego continuar con mis clases de cuatro a seis de la tarde. ¡Vaya día!. Más allá de que todas esas clases son muy interesantes, felizmente, está el hecho de mantener el cerebro en constante trabajo por jornadas largas de tiempo. Los cursos son Persuasión, Medios audiovisuales y Marketing, en ese orden. Los videos que nos pasó Marita ayer en la clase de Persuasión hizo la clase un poco más relajada, luego, en Medios, Giuliana nos mandó a hacer un trabajo grupal y la clase fue una charla como siempre interesante acerca de los géneros de la TV y el melodrama.

Ya eran las dos de la tarde cuando finalizó esa clase y el dolor de cabeza ya había comenzado a fastidiar. Afortunadamente, mi amigo Froilan estaba haciendo un trabajo con su grupo de ciencias y lo esperé para ir a almorzar juntos. Mientras caminábamos me hablaba de tarjetas de video, un tema del que poco sé pero que me importa cuando de juegos de trata. Él tiene pensado vender su PC y su PS2 para comprar otra PC más potente, así que los interesados en comprarle algo pueden contactarse conmigo, no creo que los venda tan caro así que aprovechen. LLegamos a un chifa frente a la universidad. No pude terminar la comida, apenas comenzé a comer me sentí terrible, todo me asqueaba.

Tenía pensando faltar a mi clase de Marketing, las últimas dos horas de estudio que me quedaban. Pero me quedé y no sé si fue en vano. La profesora Peirano jamás había llegado tarde a una clase y tampoco había faltado a una. El día de ayer pasaron las dos cosas. Cuando ya eran las 4:30 de la tarde y la profesora aún no llegaba, los de la clase decidimos poner nuestras firmas en una hoja como muestra de que habíamos asistido pero que la profesora nunca había llegado. Así, nos retiramos del salón y estuvimos cerca de él por si acaso la profesora aparecía. A las 5 de la tarde nos avisan que la profesora dejó encargado que nos avisaran que iba a llegar tarde. Mis amigos y yo no sabíamos qué hacer. Chupete, el Chino y Yaré al final se fueron y yo estuve un poco más de tiempo esperando a ver qué pasaba. Eran casi las 5:30 y decidí irme porque el dolor era insoportable y ya era muy tarde como para que la profesora comienze la clase. Y al parecer no llegó. Profesora, esperamos sus disculpas.

Llegué a casa y encontré mis pastillas curadoras en el botiquín, cogí una y me la tomé de manera inmediata. Luego, el dolor pasó y todo fue genial. Por fin en todo el día me sentí bien, y sentirse bien aunque sea por poco tiempo es mucho mejor que haber estado mal todo el día.

El día de hoy me sentí terrible, aunque solo por un dolor de cabeza. Como muchos sabrán a veces es insoportable y, mala suerte la mía, las pastillas que me dan gratis en la universidad no hacen efecto en mi organismo cuando de estas situaciones se trata. En cambio, un Excedrín resulta muy efectivo.

No tengo idea del por qué del dolor, pero ensayé algunas posibles causas. En primer lugar, posiblemente -me cuesta creerlo- sea por los largos períodos de tiempo que hablo por el celular con mi enamorada, dulce dolor que su voz opaca, pero dolor al fin. Que las ondas ésas, que no sé cómo se llamen, que emana mi celular tengan un efecto nocivo sobre mi cerebro podría ser, pues, causa del dolor; mas no sé hasta qué punto esto pueda ser posible. En segundo lugar, pensé también en alguna suerte de infección al estómago. Aún no descarto esta posibilidad pues como en las otras veces el efecto lo sabré mañana (el día siguiente al dolor). En tercer lugar, el sospechoso hacedor del dolor sería mi PlayStationPortable (PSP). Por falta del tiempo llego a jugar con él a apartir de las 11:30 de la noche, en mi cuarto, con las luces apagadas y la luz de la pantalla incidiento fuertemente y por largas horas sobre mis retinas. Esto, pienso yo, sería la causa más creíble, sin embargo no dejaré de jugar porque algo del vicio sano de jugarlo estará aún en mí. Tampoco tengo el deseo de hacerme daño, pero para dejar de jugar quiero estar totalmente seguro de que esa es la causa, mientras tanto seguiré disfrutando. Finalmente, y espero sea esta la causa definitiva, sea un dolor más de cabeza que cualquier persona suele tener por cuestiones propias de nuestro desempeño en el día: estrés, trabajos, tráfico, etc.

Más allá de las causas y como mencioné al principio, el dolor de cabeza molesta y no deja estar tranquilo. Afortunadamente luego de 6 horas de iniciado el dolor e intoxicado con dos pastillas, este fugó o se escondió por ahí para hacerme víctima proximamente. Ahora, que estoy tranquilo y me siento bien, puedo sentarme y escribir esto que les cuento.

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