Comienza el viaje. Tal vez vaya hacia el retorno, a la nada, o tal vez siga para siempre, esta bitácora que comencé un día como hoy, sin esperanzas de que sea grande. Tampoco pretendo que sea grande, o que sea bonita, solo busco que muchos ojos se topen con estas palabras, que se comparta la vida, la de todos. Porque acá yo dejaré parte de mí, de mis devenires, de mis sueños, y tus devenires, tus sueños, tu vida, no están tan lejos de los míos. Por eso la vida no es una sino muchas, porque vivimos su pluralidad. Nuestra singularidad se trastoca por el vivir con otros y, así, nace nuestro desorden. Un desorden que nos pide orden para poder vivir solos. Desde ahora escribiré y parte de mi vida no será más que palabras.



