Al parecer hoy será un día sin dolor de cabeza. Al fin me levanto luego de haber estado en mi cama pensando y jugando. Por la manera en que me siento ahora puedo descartar la supuesta infección que sospeché antes de acostarme, eso es bueno.
Me siento muy bien y creo que todos los sábados son así por una sencillísima razón: los viernes son mis días más pesados dentro de la semana. En efecto, esos días tengo clases desde las ocho de la mañana hasta las dos de la tarde, seis horas seguidas con las que tengo que lidiar, para colmo, en el mismo salón, y luego continuar con mis clases de cuatro a seis de la tarde. ¡Vaya día!. Más allá de que todas esas clases son muy interesantes, felizmente, está el hecho de mantener el cerebro en constante trabajo por jornadas largas de tiempo. Los cursos son Persuasión, Medios audiovisuales y Marketing, en ese orden. Los videos que nos pasó Marita ayer en la clase de Persuasión hizo la clase un poco más relajada, luego, en Medios, Giuliana nos mandó a hacer un trabajo grupal y la clase fue una charla como siempre interesante acerca de los géneros de la TV y el melodrama.
Ya eran las dos de la tarde cuando finalizó esa clase y el dolor de cabeza ya había comenzado a fastidiar. Afortunadamente, mi amigo Froilan estaba haciendo un trabajo con su grupo de ciencias y lo esperé para ir a almorzar juntos. Mientras caminábamos me hablaba de tarjetas de video, un tema del que poco sé pero que me importa cuando de juegos de trata. Él tiene pensado vender su PC y su PS2 para comprar otra PC más potente, así que los interesados en comprarle algo pueden contactarse conmigo, no creo que los venda tan caro así que aprovechen. LLegamos a un chifa frente a la universidad. No pude terminar la comida, apenas comenzé a comer me sentí terrible, todo me asqueaba.
Tenía pensando faltar a mi clase de Marketing, las últimas dos horas de estudio que me quedaban. Pero me quedé y no sé si fue en vano. La profesora Peirano jamás había llegado tarde a una clase y tampoco había faltado a una. El día de ayer pasaron las dos cosas. Cuando ya eran las 4:30 de la tarde y la profesora aún no llegaba, los de la clase decidimos poner nuestras firmas en una hoja como muestra de que habíamos asistido pero que la profesora nunca había llegado. Así, nos retiramos del salón y estuvimos cerca de él por si acaso la profesora aparecía. A las 5 de la tarde nos avisan que la profesora dejó encargado que nos avisaran que iba a llegar tarde. Mis amigos y yo no sabíamos qué hacer. Chupete, el Chino y Yaré al final se fueron y yo estuve un poco más de tiempo esperando a ver qué pasaba. Eran casi las 5:30 y decidí irme porque el dolor era insoportable y ya era muy tarde como para que la profesora comienze la clase. Y al parecer no llegó. Profesora, esperamos sus disculpas.
Llegué a casa y encontré mis pastillas curadoras en el botiquín, cogí una y me la tomé de manera inmediata. Luego, el dolor pasó y todo fue genial. Por fin en todo el día me sentí bien, y sentirse bien aunque sea por poco tiempo es mucho mejor que haber estado mal todo el día.




pobre mago tuvo que soplarse seis horas seguidas y hora y media más esperando a peirano (su profe favorita) pues tenía la esperanza que ella no nos podía defraudar… vaya que se llevó una gran decepción.
ahora sólo queda que mande un correo disculpándose con mago por haberlo hecho esperar y hacerle soportar su dolor de cabello sin un excedrín al lado chesss
aún no lo manda así que seguirás descepcionado unas cuantas horas más seguro y hasta el miércoles …
ahhh bueno cabe resaltar que yo no me fui del todo… yo estaba viendo de lejos si la profe llegaba, así que no fui del todo responsable pues yo también tenía un ápice de esperanza porque la profe llegue aunque al final me llevé una decepción por la que me comenzó a doler la cabeza ja